Después de una noche pasada por agua, el día llega y la lluvia sigue sin dar tregua. Alba abre un coco en Playa Derrota mientras sus compañeros se cobijan en el refugio. Maica no da crédito de todo lo que está viviendo, Ingrid protesta sin parar porque tiene la ropa y el saco empapados. Además, cree que le perjudica el extremo en el que vive. Como respuesta, Maica le enseña que ella también está calada. Claudia sale de la cabaña para hablar con Alba. Le preocupa que, siendo ella la encargada esta semana de cocinar, pueda tener alguna sanción porque la catalana abra el coco. Más tarde, es Soto el que abandona el refugio para estirar las piernas y, ya de paso, orinar no muy lejos. Ingrid le reprende porque cree que lo ha hecho justo en la zona de comer, pero él lo desmiente. Cuando ella sale de la protección de la manaca, no puede reprimir nuevas quejas sobre el clima hondureño del que está, como mínimo, harta.En Playa Destino también lamentan que no pare de llover.