Meghan y Harry son el ejemplo de que la realidad, a veces, supera la ficción. Lo que empezó como un romance entre la actriz de Suits y el más polémico de los hijos de Lady Di, ha acabado siendo el gran escándalo de la corona británica. Se conocieron en 2016 y se casaron a los dos años. Después comenzó la cuesta abajo: rumores de racismo, huida a Estados Unidos y fin de los privilegios reales.