Gerard le da una chuche a Bea mientras Sthefany duerme. La cubana se despierta y lo pilla infraganti. Le dice a Gerard que esas chuches son suyas y que debería haberle pedido permiso. Su compañero la llama egoísta por no querer compartir algo de comida con la invitada. La cubana se calienta y empieza a gritar a Gerard, y él termina poniéndose al mismo nivel.