En Madrid, las Salazar continúan forjando su amistad con Camila y Taty Guiribitey, compartiendo planes y confidencias de lo más lujosas. "Madre mía, qué pintas. Menos mal que Dios no me dio tanto dinero. ¡Gracias, Señor!", exclamaba Raquel al ver llegar a sus amigas influencers de Miami a su quedada familiar.