Ana y María debían de encontrar una viandante que desconociera el título nobiliario de Drácula. Buscaban una persona mayor, que pudiera no saberlo y se fijaban en una señora que pasaba con el pelo azul. Sonia era su nombre y algo nerviosa, comenzaba dándole un buen golpe a la pértiga de sonido del programa y enseguida se disculpaba: "Ay perdón, son los nervios".