La economía aprieta y muchos españoles ven cómo sus ansiadas vacaciones peligran. La inflación y el aumento del coste de vida obligan a miles de familias a reducir gastos, acortar estancias o renunciar a viajar durante las vacaciones de verano, algo a lo que tenemos que sumar la subida de precios en los propios alquileres vacacionales.