Los finalistas reciben la ropa para la final, se la prueban en el vestidor y desfilan en el salón para que todos podamos apreciarlo. Además, hablan sobre la semifinal. En el jardín, Aquilino llora y da las gracias al Señor por su paso por el concurso. Cuando Cristian se acerca, Aquilino reza por él y su familia y ambos se funden en un abrazo.