Mientras realizan la prueba semanal, Cristina comunica que no la va a hacer y que en lugar de eso va a limpiar la casa. Todos la critican duramente, pero ella se defiende y dice que prefiere vivir sin comida que perder la salud mental. Anita la llama desquiciada y Antonio intenta echarla del salón a gritos, pero Cristina sigue fregando.