Pedro tiene 61 años, viene desde Tarrasa, Barcelona, con la ilusión de encontrar a su “último amor”. Viene cojeando porque tuvo un pequeño accidente en los karts, lo que le derivó en una fisura en el menisco. Sobre él, asegura que es “muy feliz”, siempre se lo toma todo con una sonrisa. En el amor, estuvo casado, tiene dos hijos y espera encontrar ese eterno amor.