María no se pierde una feria, una romería o cualquier sarao improvisado. Javier, su cita, no es que no vaya… es que ni se entera de que existen. Quizá no salgan pensando en boda, pero para tomarse algo sí pueden quedar (aunque sea un agua). Y para rematar, Joaquina, viuda y pionera empresaria, se sentará con Rafael: un caballero clásico, detallista y experto en no dejar terminar una frase.