Fernando González de Castejón, conde de Atarés y marqués de Perijáa cumplía con diferentes características de un asesino. En el año 2010 había sido denunciado por su madre y por su hermana por malos tratos en el hogar, lo que hizo que se interpusiese una orden de alejamiento. Además, tenía un numeroso arsenal de armas en su casa sin ningún tipo de licencia.