La desaparición de Marta Calvo protagoniza el estreno de la tercera temporada de 'En Guardia', que cuenta con el testimonio de su madre, Marisol Burón. Este caso comenzó cuando se perdió la pista de la joven valenciana, de 25 años, en noviembre de 2019 en el municipio de Manuel, donde se había citado con un hombre al que conoció a través de internet.
Lo que comenzó como una noche más en la vida de una mujer joven que acostumbraba a enviar su ubicación a su madre por seguridad, se convirtió en el inicio de una pesadilla judicial que revelaría la existencia de un asesino en serie que había operado en silencio durante meses.
Tan solo tres días antes, madre e hija habían quedado. Esa cita se canceló cuando Marta Calvo le informó de que estaba en casa de un chico y le mandó su ubicación para que supiera dónde estaba: "Siempre me mandaba la ubicación y me decía todo lo que hacía. Ha sido una relación estrecha".
Al ver que se encontraba en la localidad de Manuel, a hora y media de Valencia, Marisol se extrañó. Sin embargo, se tranquilizó al ver que la última hora de conexión de su hija era a las seis de la mañana. Todo cambió cuando al mediodía trató de ponerse en contacto con ella sin éxito porque el teléfono daba apagado o fuera de cobertura: "Me empezó a inquietar un poco".
Lo que sucedió a continuación es uno de los momentos más sobrecogedores, ya que Marisol fue físicamente hasta la dirección que su hija le había mandado. Al llamar a la puerta, apareció "un chico aparentemente perfecto". Le preguntó por Marta, pero él aseguró que no conocía a nadie con ese nombre y le invitó a pasar para que revisara el domicilio. Ella respondió: "Hombre no, si tú me dices que no está yo me fío de ti". Ese hombre era Jorge Ignacio Palma, el asesino de su hija.
Dos días después, Marisol Burón acudió a la comisaría de la Policía Nacional a denunciar la desaparición. La reacción del agente, según cuenta la madre, fue decirle que al estar Marta independizada y ser mayor de edad ya aparecería el lunes. "Le dije 'sé que a mi hija algo gordo le ha pasado así que de aquí no me voy hasta que usted no me ponga una denuncia'", afirmó tajante. Acabó interponiendo otra denuncia ante la Guardia Civil: "Estuvimos cinco horas declarando". Los agentes le respondieron: "Señora, nos ha dado el trabajo hecho".
La investigación reveló que Jorge Ignacio Palma no era un agresor casual. Jorge Ignacio Palma fue desde el primer momento el sospechoso. Tenía antecedentes por un amplio historial delictivo y sus movimientos durante la búsqueda de Marta Calvo le situaban como el presunto autor de la desaparición de la joven.
La Guardia Civil terminó teniendo en su poder ocho relatos de mujeres diferentes que no se conocían entre sí y daban el mismo testimonio sobre el modo de operar del individuo. En En Guardia, una de esas víctimas anónimas relata cómo fue su encuentro con Palma: al pasar a la habitación, él sacó un cilindro de cocaína, que solo le ofrecía a ella porque él "no quería consumir". Le introdujo cocaína vaginalmente sin su consentimiento hasta tres veces. Ella describe su reacción: "Cuando vio que me ponía más alterada, él se ponía más relajado y se puso en la pared frente a la cama mirándome con una mirada fría y de satisfacción de estar esperando a que pasara algo".
Ese testimonio "marcó un antes y un después" en la investigación, ya que los agentes vieron que "no era un caso aislado" el de Marta al empezar "a caer en forma de cascada numerosas mujeres que venían a relatar hechos muy parecidos". La abogada de la Acusación, Isabel Carricondo, concluye en el programa: "Es absolutamente evidente que disfrutaba viendo agonizar a las mujeres".
Palma fue condenado a 159 años y 11 meses de cárcel por el asesinato de Marta Calvo, de 25 años, Arliene Ramos, de 32, y Lady Marcela Vargas, de 26. En el juicio quedó demostrado que había confesado haber descuartizado a las tres mujeres. Su modus operandi consistió en matar a sus víctimas después de intoxicarlas con cocaína de gran pureza.
Sin embargo, el cuerpo de Marta nunca ha sido hallado. El capitán de la Guardia Civil A. García hace en el programa un llamamiento explícito: "A pesar de que el caso esté juzgado y Jorge haya sido condenado a prisión permanente revisable y hayamos podido quitar a un asesino en serie de las calles, para nosotros el caso no está cerrado". Y añade: "A nivel personal, nos deja una pequeña espinita marcada de no poder decirle a Marisol en qué lugar se encuentra Marta. Estamos abiertos a cualquier información que pueda dar con el paradero de Marta".
Marisol Burón, su madre, cierra el programa con una reflexión que condensa años de dolor y una certeza rotunda: "Marta ha salvado muchas vidas. Si Marta no me hubiera mandado esa ubicación, hubiese sido una desaparecida más y este psicópata estaría en la calle siguiendo matando una detrás de otra".