La vida de Mario cambió para siempre hace una década. Lo que comenzó con una visita al médico acabó convirtiéndose en una sucesión de golpes que jamás hubiera esperado. Perdió la visión, la audición, su independencia e, incluso, a su pareja. Sin embargo, cuando todo parecía derrumbarse, apareció una persona que acabaría convirtiéndose en uno de los pilares más importantes de su vida.
Mario ha acudido a ‘El diario de Jorge’ para agradecer y rendir homenaje a Cristina, la mujer que le ha acompañado durante los momentos más difíciles y a la que considera responsable de gran parte de todo lo que ha conseguido desde entonces.
Mario recordó junto a Jorge Javier Vázquez el día en que recibió una de las noticias más duras de su vida. Los médicos le confirmaron que padecía el síndrome de Usher, “una enfermedad degenerativa, genética, que hace que pierdas la visión, la audición y problemas con el equilibrio", explicó.
Aunque la confirmación llegó en 2016, llevaba años conviviendo con la posibilidad de que aquel momento terminara llegando, ya que su padre y su abuela habían sufrido la misma enfermedad. "Sabía que me podía tocar", confesó.
Intuyendo el diagnóstico, Mario decidió acudir solo a la consulta médica. "Quise ir solo al médico para recibir la noticia más dura de mi vida". La conversación con el especialista fue devastadora: "Me dijo que no hay cura, fue demoledor", tanto que no pudo ni llegar volver a su casa: “Me metí en mi coche y tardé 24 horas en llegar a casa. Llorando".
Sin tiempo para recuperarse emocionalmente del diagnóstico, Mario tuvo que afrontar otra situación inesperada al compartir la noticia con pareja: "Llegué a casa, lo conté y la madre de mi hija me dejó, a lo mejor le vino grande".
Según explicó, su relación funcionaba perfectamente hasta entonces y seguían queriéndose, pero su pareja sintió que no podía afrontar la nueva realidad que les esperaba y Mario acabó hundido por completo: "Después de haber recibido el otro diagnóstico, el mundo se te viene encima, te pisa". Actualmente, mantienen una relación cordial por el bienestar de la hija que tienen en común, aunque asegura que nunca volvieron a hablar sobre lo ocurrido.
Mario explicó que necesitó un año para asumir todo lo que había sucedido y encontrar la fuerza necesaria para seguir adelante: "Un año para asimilarlo todo, fue bastante duro, hasta que mi cabeza despertó y me dijo, tenemos esto, ya lo hemos digerido, ¿ahora qué podemos hacer con ello?".
Con el paso del tiempo, la tecnología también le ayudó a retomar parte de su calidad de vida gracias a un implante que le permitió recuperar aproximadamente el 90% de la audición en su oído izquierdo. Pero la mayor sorpresa estaba todavía por llegar.
Fue precisamente a raíz de su nueva situación cuando conoció a Cristina, una mujer que se ofreció como voluntaria para acompañarle a una obra de teatro y que, sin saberlo, acabaría convirtiéndose en una de las personas más importantes de su vida.
"Cristina es mi amiga, mi confidente, mi guía, lo es todo. Un día solicité un voluntariado para que me acompañara a una obra de teatro, se ofreció ella, me acompañó y a raíz de ahí me ha acompañado en todas las locuras que le propongo".
La emoción era evidente mientras hablaba de ella y Jorge Javier no tardó en darse cuenta. "Se te pone una sonrisa...", le comentaba el presentador. Mario no ocultó lo que siente por su amiga: "Gracias a haber dicho que sí ese día, hoy por hoy puedo decir que todo lo conseguido es gracias a ella, porque solo no hubiera podido".
El verdadero motivo de su visita a ‘El diario de Jorge’ era darle las gracias públicamente a la persona que le ha acompañado durante todos estos años y que, según él mismo reconoce, nunca le ha soltado la mano.
"Cristina, cuando perdí la vista y la audición, tú apareciste sin hacer ruido. Te convertiste en mis ojos, mi oído y mi equilibrio. Gran parte de mis logros son gracias a ti, porque siempre me has cogido fuerte de la mano. Gracias a ti, gracias por no soltarme nunca. La oscuridad también me ha traído cosas buenas y una de ellas eres tú. Gracias a ti, he visto la luz. Te quiero, amiga".