El campamento en la playa de El Trampolín se ha convertido en la imagen más característica de la crisis migratoria en Ceuta. Dos meses después de la entrada ilegal de miles de migrantes desde la frontera con Marruecos continúan los asentamientos en varios puntos de la ciudad. Mientras, los vecinos ceutíes parece que se han acostumbrado a esta crisis e intentan seguir con su vida habitual.