Muchos estudiantes siguen vandalizando la protesta, tomando las calles de la manera más violenta posible y enfrentándose a la Policía francesa que ya tuvo que sacar los cañones de agua para tratar de contener a todos los que tratan de hacer que cunda el pánico. Ni los escudos ni las bombas de humo están sirviendo de nada, porque algunos jóvenes siguen saltándose los límites de la manifestación.