Cristha Pike, la presa que ha sobrevivido a la ejecución en Estados Unidos, sigue en el hospital donde, paradójicamente, ahora tratan de salvarle la vida. La mujer de 50 años recibió dos inyecciones, supuestamente letales, en la prisión de Tennessee, donde cumplía condena por asesinar brutalmente a una compañera cuando tenía 18 años.