El mercado de la vivienda en España afronta una situación cada vez más tensionada, marcada por el aumento de los precios y las dificultades de acceso, especialmente en el alquiler residencial de las grandes ciudades. Una situación que golpea con mayor intensidad a los hogares con menos ingresos, a los jóvenes y a la población inmigrante, mientras España continúa a la cola de Europa.