Abdulá, un joven de 16 años que llegó nadando a Ceuta, tiene que abandonar su sueño de quedarse en España porque su tía ha fallecido. Roto, confiesa que le “gustaría poder enterrarla y poder volver a nado”, pero la realidad es que tiene que llevarse encima todo lo que pueda porque sabe que lo que no lleve puesto se lo quitarán al pasar la frontera en Marruecos.