La guerra en Gaza golpea a los más vulnerables: los niños palestinos sufren en silencio porque han perdido la capacidad de hablar, pero otros, además conviven con las consecuencias físicas. Miles de ellos han acabado mutilados. Una iniciativa en Jan Junis les ofrece aprender a nadar en un intento por devolverles la confianza en la vida y en sí mismos para superar los traumas.