La mitad de los que tienen menos de 34 años comparten piso con desconocidos, pero esto también está afectando a personas con más edad. Un diez por ciento de quienes tienen entre 35 y 54 años se ha visto obligada a convivir con gente con la que no tiene ningún parentesco por motivos económicos. Así es el caso de Myrna, que tiene 69 años y no podía pagar un piso ella sola.