Lleva siete años peleando por quedarse en la casa en la que habita desde hace más de 70 años. Maricarmen, a punto de cumplir 88 años, se enfrenta el miércoles a su cuarto intento de desahucio. Un fondo compró el edificio donde vive, después lo vendió a otro inversor, que le quiere subir el alquiler un 300%.