A sus 10 años, Júlia ha coronado el Mont Blanc, la cima más alta de los Alpes y de Europa Occidental, a 4.805 metros de altura. "No sabía muy bien lo que había hecho, pero viendo a mi padre cómo le caían las lágrimas, me di cuenta de que habíamos conseguido un gran reto", confiesa. Junto a ella, inseparable, su padre. "La sensación es inexplicable de reír, de llorar, de abrazarla".