A Epstein hoy no le conocía nadie. Gran parte de la élite política y económica mundial aparece junto a él entre sonrisa y negocios. Algunos, incluso entre chicas. Pero ahora nadie sabía, todos piden perdón, desconocen las andanzas de Epstein, pese que algunos se seguían viendo con él y tratando cuando ya se conocían sus delitos sexuales con menores.