El palo selfie pasa a la historia. Los turistas son más sofisticados y van con su propio dron visitando las ciudades. El problema es que nuestra legislación es muy restrictiva y se enfrentan a multas de más de 200.000 euros. Uno de los errores más frecuentes entre usuarios novatos es pensar que “como es por ocio”, no pasa nada. Y pasa.