La misión Solar Orbiter de la Agencia Espacial Europea en colaboración con la NASA lleva más de cinco años ofreciendo una visión cada vez más precisa del comportamiento del Sol gracias a una sonda equipada con diez instrumentos científicos. Entre ellos destaca el detector de partículas energéticas (EPD), un proyecto liderado por la Universidad de Alcalá que ha pasado del diseño sobre plano a operar actualmente en órbita, enviando datos directos de nuestra estrella.