Desde el 30 de julio los ceutíes se han sentido abandonados, solos. La visita de los Reyes, histórica, "les da fuerza", reconocen, es un soplo de esperanza. Los gritos en las calles eran elocuentes. Del "Ceuta no se vende, Ceuta se defiende" al "Yo soy español, español, español...".