La muerte de Abderramín Fakir, un empresario de origen marroquí de 42 años, durante un arresto policial ha provocado una ola de indignación en Bolonia, en Italia. Las imágenes de su detención, difundidas por la familia, han desencadenado protestas que derivaron en violentos enfrentamientos con la policía, con vehículos incendiados.