Ante la atenta mirada del pontífice, los castellers formaron una alta torre humana, símbolo del esfuerzo y unidad que tanto ha defendido León XIV. El papa miraba atentamente como cada persona subía una a una para terminar la torre hasta que alcanzaron el punto más alto posible y luego descendían acompañados de una fuerte ovación de los asistentes.
Disponible hasta 10/09/2026