El 24 de febrero de 2022 el mundo cambió. Un cambio que para Ana Karpiy y Yaroslava Butenko fue un desgarro tanto físico como emocional. Hoy, al cumplirse el cuarto aniversario de la invasión a gran escala, estas dos mujeres asentadas en Sevilla personifican la otra cara de la guerra, la de la reconstrucción personal sobre las cenizas de una vida que ya no existe.