La crisis de la vivienda en España se ha convertido en una barrera insalvable para millones de ciudadanos, especialmente los jóvenes. A pesar del crecimiento económico del país en términos macroeconómicos, el acceso a una vivienda digna es una realidad cada vez más distante. En la última década, el precio del alquiler ha aumentado un 60% y el de compra cerca de un 50%, mientras que los ingresos familiares solo han crecido un 35%.