Süleyman Şah decide que quien debe castigar a Kara Toygar debe ser el sultán, pero durante el traslado, es salvado por sus hombres gracias a la ayuda de Kurdoğlu. Mientras Süleyman Şah cae enfermo, Selcan consigue avanzar en su estrategia. Sin embargo, la intervención de Gündoğdu termina complicando sus planes y vuelve a poner en peligro sus intereses.
