Bahar y Cemal vuelven a tener al sastre en sus manos, pero es una tumba. Optan por ver si Kaan es capaz de sacarle información, y le dejan solo con él en la sala de interrogatorios. Todo parece ir bien hasta que se apaga la luz, y el amarillo vuelve a brillar. Por otra parte, Cemal va afianzando sus sospechas sobre Demiroz.